Somos lo que pensamos. Lo importante no es lo que nos sucede, sino la interpretación que le damos a lo que nos ocurre.
Nuestros pensamientos le dan forma a nuestra vida. Hay que cuidar la mecánica del pensamiento: donde ponemos la atención; aprender ha interpretar lo que vemos y qué es lo que hacemos con ellos.
Tus pensamientos son el resultado de tu atención, tus interpretaciones y las decisiones que tomas. Tus pensamientos le dan forma a tu vida:
quédate con los pensamientos que te hacen avanzar y desecha aquellos que te detienen. Piensa bien y te irá mejor en tu camino.
CITAS SOBRE PENSAMIENTOS
" El hombre más peligroso para cualquier gobierno es el hombre que tiene la habilidad de pensar las cosas por si mismo, sin que le importen las supersticiones ni los tabúes. HENRY LOUIS MENCKEN ".-
" Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos" BUDA.-
" Quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar, es un idiota; quien no osa a pensar es un autentico cobarde". FRANCIS BACON.-
"Cuida tus pensamientos porque se convertirán en tus palabras.
Cuida tus palabras porque se convertirán en tus actos.
Cuida tus actos por que se convertirán en tus hábitos.
Cuida tus hábitos porque se convertirán en tu DESTINO".
La capacidad que tienen los seres humanos de formar ideas y representaciones de la realidad en su mente, relacionando unas con otras se denomina pensamiento.
El pensamiento es la actividad y creación de la mente; se comenta de todo aquello que es traído a la existencia mediante la actividad del intelecto.
Aunque el concepto de pensamiento hace referencia a procesos mentales, voluntarios o involuntarios, mediante los cuales el individuo desarrolla sus ideas acerca del entorno, los demás o él mismo.
A la vez los pensamientos se ven influenciados por los estados emocionales del individuo, y se tiñen de sentimientos.
Además, el pensamiento implica una actividad global del sistema cognitivo con intervención de los mecanismos de memoria, atención, procesos de comprensión, aprendizaje, procesamiento de la información. Llegando a ser una experiencia interna e intersubjetiva.
Un diccionario online define la ansiedad como “la sensación de preocupación, nerviosismo o inquietud típicamente suscitada por un acontecimiento inminente o una situación de resultado incierto".
"Todos sentimos ansiedad. Nos hace humanos. El problema es cuánto te dura y con qué frecuencia la sufres".
La ansiedad es una emoción que todos conocemos, pues la hemos experimentado ante la proximidad inmediata de algún evento trascendente de nuestra vida, sea éste un examen o la espera de un "Sí" o un "No" importante.
Según los manuales médicos, entre los síntomas típicos de la ansiedad se incluyen nerviosismo, agitación, dificultad para concentrarse, irritabilidad, dolores musculares y problemas para dormir.
Sin embargo, como es fácil de entender, estos síntomas, por sí solos, no te colocan un cartel en la espalda en el que todo el mundo pueda leer << ESTA PERSONA ES ANSIOSA>>.
Judson Brewer : “ No se
puede salir de la ansiedad de una manera racional, nuestro cerebro
pensante se apaga”.
"Todos sentimos ansiedad. Nos hace humanos. El problema es cuánto te dura y con qué frecuencia la sufres".
La ansiedad está en todas
partes. Siempre lo ha estado. Sin embargo, en los últimos años ha
dominado nuestras vidas como nunca lo había hecho antes”.
El doctor explica que el
origen de la ansiedad resulta algo paradójico.
“ La ciencia dice que
tenemos dos mecanismos de supervivencia muy útiles.
Uno es el miedo, que ante
por ejemplo un ruido desconocido pueda hacer que me acerque a
investigarlo o salir corriendo. El otro es pensar y planear: Así que
parece que juntar dos mecanismos de supervivencia muy útiles no
lleva a crear otro mecanismo aún más útil, sino a uno de
anti-supervivencia, porque la ansiedad no es sana, ni mental ni físicamente”.
La ansiedad no es nueva:
en una carta a John Adams, fechada en 1816, Thomas Jefferson
escribió: “ Existen mentes lúgubres e hipocondríacas, habitantes
de cuerpos enfermos, disgustadas con el presente y consternadas por
el futuro; siempre contando que ocurrirá lo peor, porque puede
acontecer".
¡ A ellos debo decirles
cuánto dolor nos han costado los horrores que jamás sucedieron!
Para el psiquiatra J.Brewer, Jefferson tenía muchas razones para sentir ansiedad: desde
ayudar a construir un nuevo país a vivir con su hipócrita actitud
hacia la esclavitud ( escribió que “ todos los hombres son
iguales”, que la esclavitud era una “depravación moral” y una
“ mancha repugnante”, que representaba una gran amenaza a la
supervivencia de la nueva nación norteamericana, pero él esclavizó
a más de 600 personas a lo largo de su vida).
Como psiquiatra el doctor
J.Brewer ha aprendido que la ansiedad y su primo cercano, el pánico,
nacen del miedo.
Y apunta que como
neurocientífico conductual, sabe que la principal función del miedo
es ayudarnos a sobrevivir. En realidad, el miedo es el mecanismo de
supervivencia más antiguo que tenemos, pues nos enseña a evitar
situaciones peligrosas en el futuro a través de procesos cerebrales
conocidos como refuerzo negativo.
En algún momento durante
el último millón de años, los seres humanos desarrollaron una
nueva capa encima del cerebro de supervivencia, más primitivo; los
neurocientíficos la denominan corteza prefrontal o CPF (desde la
perspectiva anatómica, esta región cerebral “ reciente” está
situada justo detrás de la frente y los ojos).
Implicada en la creación
y la planificación, la corteza prefrontal nos ayuda a pensar y a
planificar el futuro. Predice lo que acontecerá en el porvenir a
partir de nuestra experiencia pasada.
Sin embargo, esta región
del cerebro necesita información adecuada para que sus predicciones
sean exactas.
Si no disponemos de ella,
nuestra corteza prefrontal nos presentará diferentes versiones de lo
que podría ocurrir, para ayudarnos a elegir el mejor camino.
Lo hace por medio de
simulaciones basadas en acontecimientos anteriores que han tenido
lugar en nuestra vida y que presentan cierta analogía morfológica.
La ansiedad surge cuando
nuestra corteza prefrontal no dispone de suficiente información para
predecir el futuro con precisión. Lo hemos visto con la COVID-19,
cuando apareció en el escenario mundial en enero de 2020.
Como ocurre con cualquier
virus o patógeno de descubrimiento reciente, los científicos se
apresuraron a estudiar las características de la COVID-19, a fin de
descubrir su contagiosidad y letalidad y actuar en consecuencia. Sin
embargo, en especial en los primeros días del descubrimiento,
predominaba la incertidumbre.
Sin la información
correcta, a nuestra mente le resultaba fácil elaborar relatos
amenazantes y temerosos, a partir de las últimas noticias que
habíamos leído u oído. Y debido a la configuración de nuestro
cerebro, cuanto más alarmantes son las noticias – lo que aumenta
nuestra sensación de peligro y aprensión-, mayores son las
probabilidades de recordarlas.
Añadamos los elementos
del miedo y de la incertidumbre – la enfermedad y la muerte de
miembros de la familia, la perspectiva de perder el empleo, la
preocupación ante como reactivar la economía de forma segura
etcétera- y obtendremos un montón de malas noticias que nuestro
cerebro tendrá que clasificar.
Hemos de advertir que el
miedo no equivale a la ansiedad. El miedo es un mecanismo de
aprendizaje adaptativo que nos ayuda a sobrevivir. Por su parte, la
ansiedad es desaptativa; nuestro cerebro pensante y planificador
escapa a nuestro control cuando no dispone de suficiente información.
“La ansiedad era tan sutil que solo cuando la nombramos en nuestra familia pudimos reconocerla en nosotros mismos”.
Salud mental y salud emocional no es lo mismo, a pesar de que se suele pensar que son la misma cosa. Están vinculadas entre si, pero no deben ser consideradas de la misma forma.
La salud mental incluye el bienestar emocional, psicológico y social de un ser humano.
Mientras la salud emocional se refiere a la forma como reaccionamos, las actitudes que tomamos y regulamos sobre nosotros mismo el control emocional.
La asociación nacional de salud emocional (EUA), sugiere las siguientes características que identifican a una persona con salud emocional;
Sentirse confortable consigo mismo. Sentirse bien con los demás. Capaz de enfrentar los problemas de la vida.
La salud mental es vital para ayudarnos a:
Encarar el estrés del día a día, estar físicamente vigorosos, tener relaciones sanas, colaborar de manera valiosa a su comunidad, trabajar de manera productiva y desarrollar el máximo potencial.
La asociación nacional de salud emocional (EUA), sugiere las siguientes características que identifican a una persona con salud emocional;
Sentirse cómodo consigo mismo, sentirse bien con los demás y ser capaz de enfrentar los problemas de la vida.
Los seres humanos que son emocionalmente saludables tienen el mando de sus propósitos, sentimientos, pensamientos y conducta.
Además, son expertos en hacer frente a los retos de la vida. Pueden mantener los problemas en expectativa y reponerse de la adversidad.
Dice Pinoy;
" Ser consciente de nuestro entorno y nuestra vida es importante para nuestro bienestar psicológico y físico.Los resultados se irán asentando en el tiempo, dependiendo de la fisiología y psicología de la persona".
La salud mental es el cimiento para el bienestar y marcha efectiva de un ser humano y su grupo.
El "estado mental" es la manera como se entiende en términos genéricos, el estado de equilibrio entre un individuo y su entorno social.
Lo que avala su colaboración laboral, intelectual y la manera de tratarse para agenciarse un bienestar y calidad de vida.
La OMS describe la salud mental o " estado mental" como : …Un estado de bienestar en el cual la persona se da cuenta de sus propias aptitudes, puede afrontar las presiones normales de la vida, puede trabajar productiva y fructíferamente y es capaz de hacer una contribución a su comunidad.
La observación de la conducta de un individuo en su rutina diaria, es la principal forma de conocer el estado de su salud mental.
Aspectos como el empleo de sus miedos y capacidades, sus competencias y responsabilidades, las formas de afrontar sus propias tensiones, sus relaciones interpersonales y el talante como lidera una vida independiente.
La salud mental es claramente una parte integral para la comunidad y el medio en el que crece la persona.
Por ende las metas y tradiciones de la salud pública y promoción de la salud se pueden aplicar con igual beneficio al campo de la salud mental y a las problemáticas que se encuentran actualmente en diferentes sociedades.
Es por esto que sin salud no hay una buena salud mental ya que el bienestar cuerpo-mente es una relación del todo a uno y se complementan ambos, tiene como resultado un estado corporal saludable.
Para poder conseguir el bienestar emocional pleno, se necesita encontrar un equilibrio en todos los aspectos de nuestra vida: físico, mental, emocional y espiritual.
Es la capacidad de poder disfrutar del día a día y a su vez de afrontar los problemas que nos van surgiendo en nuestra vida rutinaria.
Ya sea tomando decisiones, lidiando y adaptándose a situaciones difíciles o dialogando acerca de nuestras necesidades y deseos.
Cuando se habla de bienestar emocional se refiere al estado de ánimo en el cual nos sentimos bien y tranquilos.
Además, percibimos que dominamos nuestras emociones y somos capaces de hacer frente a las presiones del día a día, siendo la base para lograr una vida sana, feliz y plena.